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13/03/2015

La organización flexible, pilar de la empresa del mañana

Artículo publicado en murciaeconomia.com el 13/03/2015 El Blog de Adimur

Hoy firma este post del Blog de Adimir Andrés Moreno Espinosa, djunto a Gerencia y Director de Fábrica de Hida Alimentación, S.A. y vocal de la junta directiva de Adimur.

“Adapt or die” (adáptate o muere), “cualquier especie que no pueda adaptarse a su medio ambiente morirá, y aquellas que sí lo hagan, sobrevivirán”. Las organizaciones empresariales que no sepan adaptarse al entorno cambiante desaparecerán, y las que lo hagan, las que sean flexibles, seguirán adelante y se harán más competitivas.

Se define que algo es flexible cuando presenta capacidad de cambio o adaptación ante condicionantes externos. Trasladando esta idea al ámbito de las organizaciones, la flexibilidad se refiere a la capacidad de una organización para responder eficazmente a un entorno competitivo, entorno en constante cambio y evolución, al tiempo que mantiene o mejora su posición competitiva.

El escenario en el que nos encontramos actualmente exige a las organizaciones reaccionar de forma rápida y adecuada a las condiciones en constante cambio (personalización, cambios continuos en las necesidades de los clientes, entregas cada vez más rápidas, fidelización decreciente, lotes productivos más pequeños y con surtido más variado, etc.)

Las organizaciones que pueden adaptarse a las necesidades de sus clientes tienen un común denominador que les permite hacerlo: son mucho más flexibles que sus competidores.

Pero, ¿qué es exactamente la flexibilidad organizativa y por qué es importante para las empresas? ¿Qué es lo que hace que una organización sea más ágil?

Se pueden determinar cuatro ámbitos, interconectados entre ellos, en los que las empresas pueden buscar y promover esta flexibilidad: el estratégico (participación activa en el mercado), el organizativo (distribución de tareas, contenido de los procesos, canales de comunicación internos), el productivo (adaptación de la producción sin incurrir en costes elevados) y el laboral (adecuación de los recursos humanos a la demanda de productos y servicios).

Ahora que estamos inmersos en la internacionalización de las empresas, conviene recalcar que no es posible introducirse en nuevos mercados si no existe una flexibilidad productiva que permita adaptar el diseño de los productos y la cantidad producida a las necesidades de ese nuevo mercado. Pero al mismo tiempo, la empresa debe contar con un personal capaz de responder a las exigencias productivas, por lo que la flexibilidad laboral también resulta imprescindible, y puede ser necesario modificar la estructura organizativa para agrupar al personal de la forma apropiada para los nuevos procesos.

Dado que las empresas son lo que los recursos humanos que las forman sean capaces de llegar a realizar, las capacidades directivas de éstos deben asegurar que se alcance la flexibilidad deseada y, además, que ésta se integre de una forma coherente con la misión y la estrategia de la organización.

La flexibilidad organizativa se consigue estando alerta a los cambios internos y del entorno, tanto a las oportunidades como a los desafíos, convirtiéndose en la capacidad para usar los recursos disponibles de la empresa de manera oportuna, flexible, asequible y relevante con el propósito de responder a dichos cambios de manera efectiva.

Las organizaciones altamente flexibles tienen una mayor probabilidad de ser líderes en su mercado o de tener resultados excelentes en comparación con su competencia.

Todo directivo debería contemplar dentro de sus tareas diarias cómo adecuar su empresa hacia una organización flexible.



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